En un operativo sin precedentes, soldados de la Delta Force llevaron a cabo la extracción de un líder que había mantenido bajo su control a una nación durante décadas, privando a 30 millones de ciudadanos de un futuro prometedor. La intervención no se trató de la captura de un presidente legítimo, sino de la remoción de un individuo cuyo régimen fue caracterizado por actos criminales a gran escala. Este acontecimiento representa un cambio crítico en el panorama político del país y abre nuevas posibilidades para su población, que ha sobrevivido bajo un gobierno autocrático y opresor por largos años.
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