En Chile, un estudio del proyecto Democracia UDP revela una transformación del clima de opinión pública, en el que, aunque la ciudadanía sigue valorando la democracia, el apoyo a ésta se vuelve cada vez más condicional frente a problemas como la delincuencia y la corrupción. Este fenómeno, denominado «autoritarismo pragmático», surge como una solución emocional y utilitaria ante la frustración, siendo más prevalente en sectores de bajos ingresos y derecha política. La insatisfacción con el sistema democrático se ha tornado estable, mezclando demandas por seguridad y orden con una creciente influencia de redes sociales como canal principal de información. En las recientes elecciones, este descontento se reflejó en el apoyo a candidatos autoritarios en áreas más inseguras, mientras sectores urbanos y politizados se inclinaron por opciones progresistas. El desafío para el sistema político es demostrar que la democracia puede garantizar seguridad y justicia, de lo contrario, el autoritarismo pragmático podría seguir creciendo en el paisaje político chileno.
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