El Retorno al Hardware: Razones y Momentos Clave para Abandonar el Cloud Público

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El Retorno al Hardware Razones y Momentos Clave para Abandonar

En el ámbito tecnológico, el cloud público se ha consolidado en la última década como una solución casi inevitable para las empresas que buscan escalar sus operaciones. Plataformas como AWS, Google Cloud y Azure han dominado el mercado con su modelo de pago por uso y una vasta gama de servicios que prometen simplicidad y escalabilidad. Sin embargo, un debate emergente está capturando la atención: algunas empresas están reconsiderando los costos y la complejidad que acompañan al uso extensivo del cloud y están optando por repatriar parte de su infraestructura.

Este fenómeno, lejos de ser un rechazo al cloud, representa más bien un ajuste estratégico. Para muchas empresas, especialmente aquellas con operaciones maduras y cargos de trabajo estables, el costo real y el control operativo adquieren mayor relevancia. Un notable ejemplo es el de 37signals (Basecamp/HEY), que en 2022 desembolsó 3,2 millones de dólares en servicios de cloud. Mediante una estrategia de “repatriación” hacia una infraestructura propia, la empresa anticipa reducir sus gastos anuales a cerca de 840.000 dólares, proyectando un ahorro de alrededor de 7 millones de dólares en cinco años.

Ahrefs ofrece un relato aún más impactante. Según su equipo, evitar el uso exclusivo de servicios de cloud público ha supuesto un ahorro aproximado de 400 millones de dólares en menos de tres años. ¿El argumento? Si su producto hubiese dependido completamente de AWS, su rentabilidad estaría en duda.

El discurso no gira en torno a la viabilidad del cloud, sino a la elasticidad y su costo. Para empresas con necesidades computacionales y de almacenamiento previsibles, la inversión en infraestructura propia puede proporcionar ventajas económicas significativas. No obstante, el camino inicial hacia el cloud sigue seduciendo a startups debido a su capacidad para reducir la fricción y acelerar el time-to-market. Sin embargo, a medida que estas empresas crecen, la arquitectura diseñada para “escalar al infinito” puede convertirse en una carga financiera innecesaria.

Una preocupación clave en esta discusión es el fenómeno del «vendor lock-in», donde las empresas se atan a servicios especializados del proveedor de cloud, dificultando la transición hacia infraestructuras alternativas. Además, los costos ocultos asociados a la transferencia de datos complican aún más la salida del cloud.

En el marco local, compañías como Acumbamail han optado por un modelo de cloud privado desde el inicio, utilizando Stackscale para equilibrar control y agilidad con recursos dedicados. Este enfoque permite a las empresas mantener flexibilidad y control de costos, sin estar sujetas a la lógica de “pago por servicio”.

La conclusión no es una radical desvinculación del cloud, sino una revisión constante del modelo. Para algunas empresas, el cloud público seguirá siendo la mejor opción por su alcance y rapidez. Sin embargo, para aquellas con cargas de trabajo estables y necesidades específicas de predicción y soberanía, explorar alternativas como el cloud privado, la colocación con hardware propio o modelos híbridos puede ser un camino financieramente inteligente. En última instancia, cuando la infraestructura se convierte en una línea significativa en el balance, reevaluarla como cualquier otro costo estratégico es una práctica que todas las empresas deberían considerar.

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