El rey Carlos III de Inglaterra, de 76 años, hizo una breve pausa en su recuperación de un tratamiento oncológico para dirigirse al mundo tras el devastador terremoto en Birmania. A pesar de haber pospuesto su agenda después de ser hospitalizado en Londres por efectos secundarios de su tratamiento, el monarca, conocido por su adicción al trabajo, ha mantenido encuentros significativos, como con el presidente ucraniano Volodimir Zelenski. En un comunicado publicado en redes sociales, expresó su profunda conmoción y tristeza por el desastre en Myanmar, destacando su admiración por la resiliencia del pueblo birmano. A pesar de su delicada salud, el rey sigue atento a la actualidad y se prepara para un viaje de Estado a Italia, mientras Buckingham confirma que el tratamiento va por buen camino y asegura que la hospitalización fue un evento aislado.
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