La aparente calma de quienes se mantienen en silencio durante una discusión podría ser un signo de resentimiento y agotamiento emocional, señala la psicología. Estas personas eligen no responder para evitar conflictos inmediatos, pero a menudo siguen repasando internamente lo que habrían querido decir, lo que puede derivar en frustración y un creciente sentido de no ser escuchados. Esta tendencia al silencio es común en quienes han tenido experiencias previas de rechazo o castigo por expresar sus opiniones, y podría ser un mecanismo de protección más que una decisión consciente. A largo plazo, esta conducta puede alimentar el resentimiento y resultar en explosiones emocionales desproporcionadas o un constante estado de irritabilidad. La clave está en desarrollar habilidades de comunicación asertiva, permitiendo expresar desacuerdos de forma respetuosa y sin temor, para evitar la acumulación de estrés emocional.
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