En un giro inesperado dentro de la política europea, el primer ministro belga, Bart De Wever, ha instado a la Unión Europea a «normalizar las relaciones con Rusia» para acceder a energía más barata, desafiando la estrategia del bloque de ejercer presión sobre Moscú mientras apoya a Kiev. De Wever argumenta que la incapacidad europea de asfixiar económicamente a Rusia sin la ayuda de EE. UU. deja como único camino viable el diálogo y un acuerdo. Aunque algunos líderes europeos parecen estar de acuerdo, no han expresado este enfoque abiertamente. Las declaraciones de De Wever surgen tras el anuncio de EE. UU. sobre la relajación temporal del veto al petróleo ruso, medida vista con recelo por la UE. Sin embargo, la postura del primer ministro belga ha sido criticada por el comisario europeo de Energía, Dan Jørgensen, quien asegura que la UE mantiene su decisión de no importar energía rusa para evitar financiar indirectamente la guerra. Incluso el ministro de Exteriores belga, Maxime Prévot, se desmarcó de su propia administración, insistiendo en que diálogo no equivale a normalización, mientras que reiteran su compromiso con Ucrania.
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