El encuentro de la Copa del Rey entre Unión Güímar y el Sporting Hortaleza fue suspendido debido a la negativa del conjunto madrileño a jugar, citando amenazas y una manifiesta falta de seguridad en Tenerife. El autobús del Sporting fue atacado con piedras y bengalas, lo que incrementó el temor entre jugadores y sus familias. En el campo de Tasagaya, un ambiente hostil culminó con un miembro del equipo local lanzando una botella de agua. Pese a estar presentes, Hortaleza decidió no saltar al césped, alegando agresiones. Este resultado inusual motiva incertidumbre sobre la eliminatoria, que podría oficializar una victoria por defecto para Güímar o sancionar al conjunto local por las hostilidades.
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