El síndrome conocido como «Tech Neck», o cuello tecnológico, ha surgido como una preocupación creciente en el ámbito de la salud, vinculado al uso intensivo de dispositivos electrónicos. La Sociedad Española de Columna Vertebral advierte que esta afección, ocasionada por la mala postura al utilizar móviles y tabletas, afecta ya al 90% de los niños y adolescentes. No obstante, el fenómeno se extiende también a los adultos, quienes enfrentan síntomas derivados de la tensión constante en la zona cervical.
El Dr. Pablo de la Serna, experto en fisioterapia y terapia de calor, señala que el problema se origina por la inclinación prolongada de la cabeza hacia adelante para mirar las pantallas, lo que genera una flexión excesiva del cuello y una tensión acumulada en los hombros. Esto puede derivar en daños no solo en la región cervical, sino también en la espalda y los brazos.
Especialmente preocupante es el impacto en la población joven. De la Serna indica que el peso de la cabeza de un niño, aproximadamente 2 kilos, ejerce una presión cada vez mayor sobre la columna cervical conforme aumenta el grado de inclinación. Por cada dos centímetros de inclinación hacia adelante, se multiplica la tensión en esta zona, lo que, combinado con un uso prolongado de dispositivos, puede llevar a patologías como la hernia discal.
Para los adultos, el contexto laboral agrava la situación. Las horas frente a pantallas, tanto en la oficina como en el uso personal de móviles, producen un efecto acumulativo. En una postura erguida, la cabeza pesa alrededor de 5,5 kilos; sin embargo, al inclinarse en un ángulo de 60 grados, el peso aparente puede quintuplicarse. Tales posturas prolongadas resultan en dolor y rigidez en el cuello, y en casos graves, en hormigueo en brazos y alteraciones en la curvatura cervical.
La prevención es clave, y de la Serna propone cuatro pilares fundamentales: mantener una postura adecuada, realizar pausas con micro-estiramientos, fortalecer los músculos del cuello mediante ejercicios de bajo impacto como pilates y yoga, y limitar el tiempo frente a las pantallas. Estas medidas buscan evitar la cronificación de posturas dañinas y sus efectos adversos.
En casos donde el dolor ya esté presente, la terapia de calor surge como una solución efectiva. El uso de termoterapia puede aumentar el flujo sanguíneo, ayudar en la reparación de los tejidos y proporcionar alivio, reduciendo así el ciclo de dolor. Los parches térmicos, que pueden aplicarse de manera discreta, ofrecen una opción útil para el tratamiento mientras se continúa con la actividad diaria.
Ante dolor persistente, De la Serna sugiere acudir a especialistas para descartar lesiones y recibir un tratamiento personalizado. La empresa Angelini Pharma España, activa desde hace más de 40 años, subraya en este contexto la importancia de la mejora de la calidad de vida del consumidor a través de la prevención y la investigación.
Finalmente, el «cuello digital» debe entenderse no solo como una molestia pasajera, sino como una afección que puede afectar la calidad de vida si no se gestionan adecuadamente los hábitos posturales y el uso de dispositivos electrónicos. El mensaje es claro: corregir la postura, repartir la carga y reaccionar a tiempo antes de que se cronifiquen los síntomas.








