El centro de nuestra galaxia, un entorno extremadamente dinámico y en constante transformación, alberga fenómenos cósmicos que impactan tanto el espacio como la materia. A una distancia de aproximadamente 200 años luz de Sagitario A*, el agujero negro supermasivo que ocupa el corazón de la Vía Láctea, se encuentra Sagitario C, una densa nube de gas y polvo interestelar. Este lugar ha sido testigo de la formación de miles de estrellas a lo largo de millones de años, debido al colapso de esa misma nube.
Recientes investigaciones, co-lideradas por el Instituto de Astrofísica de Andalucía, han aprovechado las potentes observaciones del telescopio espacial James Webb (JWST), desarrollado conjuntamente por la NASA, ESA y CSA, para estudiar Sagitario C con un nivel de detalle sin precedentes. Según Rubén Fedriani, investigador del IAA y líder del proyecto, el objetivo de estas observaciones era entender mejor la formación de estrellas, en particular aquellas de gran masa, es decir, más de ocho veces la masa del Sol. En los primeros momentos de su existencia, las estrellas producen chorros de materia, y en este trabajo se han identificado más de un centenar de estos jets vinculados a protoestrellas de baja masa, así como chorros de dos estrellas masivas.
El hallazgo más notable ha sido la identificación de una nueva región de formación estelar, lo que indica que los procesos que generan estrellas en Sagitario C son equivalentes a los que se dan en otras partes de la galaxia. Todo esto sugiere que, a pesar de las condiciones extremas del centro galáctico, la creación de nuevas estrellas sigue ocurriendo.
Sin embargo, la Zona Molecular Central (CMZ), que engloba a Sagitario C y otras áreas de formación estelar, presenta un enigma. A pesar de su alta densidad de gas molecular, se ha observado que la tasa de formación estelar es inferior a lo que diversos modelos predicen, lo que ha impulsado varios estudios para desentrañar los mecanismos que regulan esta actividad.
En este contexto, los investigadores también han encontrado evidencia de líneas de campo magnético en Sagitario C, formando filamentos brillantes de gas caliente que asemejan espaguetis. Este fenómeno podría estar influyendo en la formación estelar al retardar el proceso en el gas circundante. Las imágenes obtenidas del JWST revelan un contraste marcado entre Sagitario C y otros lugares de generación de estrellas, exponiendo decenas de filamentos alargados que no se encontraban en otras nebulosas más uniformes, como la de Orión.
La investigación sugiere que los campos magnéticos juegan un papel crucial en la configuración tanto de las estructuras alargadas de Sagitario C como en su formación estelar. Dado que Sagitario A* genera un ambiente magnético intenso, esto podría ser lo que produce las inusuales características de esta región. A pesar de los misterios que aún quedan por resolver, es claro que la CMZ, junto con sus campos magnéticos, podría estar limitando la creación de nuevas estrellas.
Por otro lado, se está viviendo un momento crítico en la vida de Sagitario C. La dispersión de la nube molecular por las nuevas estrellas podría llevar a la eventual desaparición de esta región de formación estelar en pocos cientos de miles de años. Con el paso del tiempo, mientras las estrellas emiten radiación, el material necesario para la formación de nuevas estrellas se expulsa, lo que penaliza la creación de nuevas generaciones estelares.
La historia de Sagitario C, marcada por una intensa actividad de formación y destrucción, puede estar llegando a su fin. Los descubrimientos realizados no solo explican un fenómeno fascinante dentro de nuestra galaxia, sino que también añaden piezas a un rompecabezas galáctico que sigue intrigando a los astrónomos.
Fuente: Instituto de Astrofísica de Andalucía