En Castilla-La Mancha, un tramo de la carretera N-301 entre El Provencio (Cuenca) y Minaya (Albacete) se destaca por sus 23 kilómetros consecutivos sin curvas, convirtiéndose en la sección recta más larga de España fuera de las autopistas de peaje. Esta singularidad se debe al terreno llano y homogéneo que caracteriza la región. Aunque no es la carretera más extensa del país —título que pertenece a la N-340—, su linealidad ofrece a conductores y motociclistas una experiencia de velocidad sostenida. No obstante, puede provocar la llamada «hipnosis de la carretera», reduciendo la atención del conductor, por lo que se recomienda realizar descansos periódicos y evitar distracciones. Alrededor de este tramo, los pueblos cercanos ofrecen atractivos turísticos adicionales, desde arquitectura tradicional manchega hasta extensos paisajes ideales para fotografía.
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