Las grietas en las paredes, aunque no siempre implican un riesgo estructural, pueden afectar la estética y el aislamiento del hogar. Un método sencillo y accesible para repararlas sin necesidad de herramientas costosas es la utilización de bicarbonato de sodio y pegamento blanco. Estos ingredientes, al mezclarse, forman una pasta que actúa como sellador eficaz de las fisuras. El procedimiento consiste en limpiar la grieta, mezclar partes iguales de bicarbonato y pegamento, aplicar la mezcla, y dejarla secar completamente antes de considerar pintar sobre ella. Este truco es ideal para grietas de hasta 5 milímetros de ancho y promete ser una solución rápida y efectiva, aunque para daños mayores se aconseja consultar a un profesional.
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