El Uso Prolongado de Chanclas y el Calor del Verano: Un Riesgo Creciente para la Salud de los Pies

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Carlos Martínez, podólogo de la Unidad el Pie de Policlínica Gipuzkoa y Podoactiva: "El verano multiplica los problemas en los pies por el uso excesivo de chanclas y la exposición al calor"

La llegada del verano trae consigo un aumento en las actividades al aire libre, especialmente en playas y sitios turísticos, lo cual usualmente se traduce en un incremento de consultas sobre problemas relacionados con la salud de los pies. Ampollas, rozaduras, hongos y sequedad cutánea son algunas de las condiciones más comunes que las personas enfrentan durante esta época del año, según explica el podólogo Carlos Martínez de la Policlínica Gipuzkoa y Podoactiva.

El calor, la humedad y el uso de calzado abierto exponen especialmente los pies a diversas lesiones y molestias. Aunque caminar descalzo por la playa puede fortalecer la musculatura de los pies, Martínez advierte sobre la importancia de hacerlo con moderación. «Esta práctica contribuye a fortalecer la musculatura intrínseca del pie, que es vital para su estabilidad. Sin embargo, caminar excesivamente o forzar la musculatura puede resultar en problemas como fascitis plantar e inestabilidad», aclara.

El uso de chanclas es otro hábito típico del verano que puede acarrear problemas si se utilizan para caminar largas distancias. «Las chanclas son adecuadas para entornos como playas o piscinas, ya que ayudan a prevenir infecciones. No obstante, su uso prolongado puede favorecer patologías como tendinitis o deformidades digitales por falta de estabilidad», advierte el especialista, recomendando optar por calzado que garantice una correcta sujeción del pie, especialmente en el talón.

Entre las preocupaciones más comunes durante el verano están las ampollas, que aparecen por el roce del calzado y el incremento de la sudoración. Martínez aconseja no manipular las ampollas innecesariamente y, si ya se han roto, mantener la zona limpia y permitir que cicatrice adecuadamente. En cuanto a las rozaduras, que son comunes debido a la combinación de humedad y calzado abierto, recomienda mantener la piel hidratada y utilizar calcetines en caminatas prolongadas.

Además, el calor y la alta humedad crean un ambiente propicio para la proliferación de hongos, con el picor entre los dedos como uno de los primeros síntomas de alerta. Ante cualquier sospecha, el podólogo sugiere consultar a un especialista para obtener un diagnóstico certero y un tratamiento adecuado.

Martínez también enfatiza la importancia de no olvidar la protección solar en los pies, una parte del cuerpo que a menudo queda desprotegida y puede sufrir quemaduras por la exposición repentina al sol tras meses de estar cubierta.

En conclusión, el experto sostiene que con pequeños cuidados, como elegir el calzado adecuado, proteger la piel y estar atentos a las primeras molestias, se pueden prevenir problemas que afecten las vacaciones y la práctica de actividades al aire libre durante esta temporada. «Los pies son la base de nuestra movilidad y merecen los mismos cuidados que el resto del cuerpo, especialmente durante el verano», concluye.

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