La pana, un tejido que históricamente ha sido sinónimo de calidez y confort, ha adquirido una reputación contradictoria debido a su incapacidad para proteger del frío cuando el viento sopla con fuerza. Esta paradoja ha dejado a muchos usuarios descontentos, ya que las promesas de calor que ofrece pueden verse rápidamente desvanecidas, convirtiéndolo en uno de los materiales más traicioneros durante las temporadas de bajas temperaturas.
Leer noticia completa en El Mundo.



