Castilla y León se enfrenta a una jornada electoral decisiva donde el Partido Popular, gobernante desde 1987, podría ver alterada su hegemonía. Alfonso Fernández Mañueco continúa siendo el favorito, pero el avance de Vox y el poder de los partidos provincialistas auguran un panorama incierto. En una región marcada por la despoblación rural, el voto del campo cobra especial importancia, mientras que las protestas contra el Mercosur podrían influir en el resultado. La presencia de pequeños municipios en la comunidad refuerza la relevancia del voto rural, donde cada procurador puede ser clave en la configuración del poder.
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