El cultivo de limoneros en interiores ha ganado popularidad debido a su fácil mantenimiento y la posibilidad de obtener limones frescos durante gran parte del año. Sin embargo, expertos como Franco Masferrer y Ignacio Guío advierten sobre la importancia de controlar el desarrollo de los brotes, especialmente en árboles injertados, para asegurar una fructificación óptima. Se recomienda eliminar brotes no deseados que surgen desde la base del tronco, ya que estos pueden afectar la producción y calidad del fruto. La poda es esencial, con tipos específicos para sanear, mantener y estructurar el árbol, lo que favorece la producción continua de limones. Además, se destaca la ventaja de los limoneros injertados frente a los cultivados desde semilla, ofreciendo una mayor resistencia y un crecimiento más rápido. Para multiplicar un limonero, se pueden utilizar semillas o esquejes, siempre gestionando el riego, la luz solar y la fertilización adecuadamente.
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