En un entorno hospitalario, el compuesto en cuestión se utiliza como anestésico y como antidepresivo para casos resistentes de depresión, siempre bajo estricta supervisión médica. Sin embargo, su uso fuera de este contexto plantea graves riesgos, ya que el consumo ilegal de la sustancia puede generar una adicción rápidamente. Esta dualidad en su aplicación resalta la importancia de un control riguroso en su administración para prevenir consecuencias adversas.
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