Desde la galería Theotokópoulos en Madrid, un grupo de apasionados del arte, con años de experiencia en estudio y práctica artística, descubrieron que una valiosa obra robada de España estaba siendo subastada en Italia. En lugar de aprovechar la situación para beneficiarse económicamente, eligieron actuar con integridad al denunciar el hallazgo y priorizar la recuperación de la obra, demostrando así un firme compromiso con la ética en el mundo del arte.
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