En un contexto de tensiones diplomáticas, el presidente Donald Trump intensifica su ofensiva contra el narcotráfico, con pocas zanahorias y más palos. En respuesta a sus amenazas de enviar tropas al sur para combatir a los cárteles, México ha realizado un nuevo envío de 37 presos a Estados Unidos, incluyendo figuras relevantes del narcotráfico. La administración de Claudia Sheinbaum busca controlar las tensiones con estas extradiciones, evitando una escalada militar en el territorio. A la par, Estados Unidos ha llevado a cabo operaciones agresivas contra el narcotráfico en Venezuela y otros países. La relación se mantiene frágil, con México tratando de contentar a su vecino del norte mientras se enfrenta a las presiones internas y externas ligadas a la violencia del narcotráfico.
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