Queralbs, un pequeño pueblo del Pirineo catalán en el Ripollès, destaca no por grandes monumentos o atracciones turísticas, sino por su esencia natural y encanto auténtico. Reconocido por National Geographic como «el balcón más bonito del Pirineo», este núcleo escarpado ofrece vistas impresionantes desde su Plaça de la Vila sobre el valle del Freser y los macizos del Puigmal, el Noufonts y el Infern. A pocos minutos de Ribes de Freser y puerta de entrada al Vall de Núria a través del tren cremallera, Queralbs preserva una atmósfera excepcional gracias a su aislamiento. La iglesia románica de Sant Jaume, consagrada en 978, destaca arquitectónicamente, mientras que el pueblo, con calles de piedra y pizarra, mantiene su autenticidad sin artificios. Aunque el turismo se ha convertido en un sustento clave, el enfoque es un turismo pausado, en armonía con la naturaleza y el pasado pastoral del lugar.
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