En las semanas posteriores a las elecciones de noviembre en Estados Unidos, el plan de deportaciones masivas del presidente electo Donald Trump recibió apoyo de la mayoría de los estadounidenses. Sin embargo, a medida que se implementaron las operaciones de expulsión, surgieron divisiones en la opinión pública. Una encuesta del Pew Research Center revela que, aunque el 97% apoya la deportación de inmigrantes que han cometido crímenes violentos, solo el 52% lo respalda si los delitos no involucraron violencia. Además, el apoyo disminuye considerablemente cuando se trata de deportar a padres de ciudadanos estadounidenses o individuos que llegaron de niños. La ejecución de redadas en lugares como iglesias, escuelas y hospitales también genera desacuerdo significativo. Aunque el 54% de los republicanos apoya la deportación total de indocumentados, solo un 10% de los demócratas comparte esta visión, evidenciando una fuerte división partidista sobre el tema. La encuesta también destaca una creciente preocupación entre los latinos sobre la posibilidad de ser detenidos o deportados, aunque en un 42%, superior al temor general de la población, que es del 19%.
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