En la ciudad que alberga los Juegos Olímpicos, las fuerzas del orden emplearon cañones de agua para dispersar a un grupo de manifestantes encapuchados que se habían congregado tras una protesta. La situación se tensó cuando los manifestantes comenzaron a avanzar, llevando a las autoridades a tomar medidas para intentar controlar la multitud y evitar desórdenes mayores. Este incidente subraya las crecientes tensiones en torno a los eventos deportivos y a las demandas de distintos colectivos sociales en la región.
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