Las redes wifi cautivas, habituales en lugares públicos como aeropuertos, hoteles y cafeterías, obligan a los usuarios a cumplir ciertos requisitos antes de conceder acceso total a Internet. Este sistema, que puede requerir acciones como aceptar términos de uso o introducir datos personales, permite a los propietarios controlar quién puede usar la red, durante cuánto tiempo y bajo qué condiciones, protegiéndose así legalmente y evitando abusos en el acceso. Aunque estas redes son prácticas, implican riesgos de seguridad, por lo que los expertos recomiendan evitar compartir información sensible mientras se utilizan. Además, si el portal de acceso no aparece automáticamente, abrir un navegador o reconectar la red puede resolver el problema.
Leer noticia completa en OK Diario.



