Hablar de Golfa es sumergirse en la historia de una galga que dejó una huella imborrable en el mundo de la competición canina. Detrás de este emblemático animal se encuentra David Cordero Ganfornina, conocido en el ámbito como «Juanico», quien también ha sido propietario de otros galgos destacados, como Toreto de Golfa y Shumaker. En una reciente entrevista, Juanico nos abre las puertas de sus recuerdos y experiencias en este apasionante deporte, donde cada carrera es un testimonio del vínculo entre el hombre y su mascota.
Desde su infancia, el amor por los galgos ha formado parte de la vida de Juanico, heredado de su padre, con quien comenzó a cazar desde muy pequeño. Esta conexión familiar cimentó su pasión y lo llevó a adentrarse en la competición con un espíritu lleno de coraje y dedicación. A pesar de haberse iniciado en competiciones relativamente rápido, tuvo la fortuna de llegar al Nacional con Golfa en su primer año, un logro notable que marcó el inicio de una brillante trayectoria.
La búsqueda de las cualidades perfectas en un galgo de competición es un aspecto que Juanico toma muy en serio. Para él, lo primordial es que el perro tenga corazón y estar dispuesto a correr. Estas características no solo son esenciales para el rendimiento en la pista, sino que también son un reflejo de la personalidad del animal. Además, al seleccionar galgas para la reproducción, la misma filosofía se aplica: el corazón y la demostración de habilidades en el campo son vitales.
A lo largo de su carrera, Juanico ha tenido varios galgos que han dejado una huella en su memoria. Al preguntarle cuál le trae mejores recuerdos y cuál podría haber destacado aún más con el conocimiento actual, menciona a Shumaker. Con sus años de experiencia, Juanico ha aprendido que cada perro tiene su singularidad y su propia historia que contar.
El relato sobre cómo llegó Golfa a su vida es conmovedor; fue adquirida a la corta edad de dos meses y medio, y Juanico la crió prácticamente desde cachorro. Las cualidades que la hicieron sobresalir son evidentes para él: casta, corazón y fuerza, combinadas con una pasión desmedida por correr en el campo, fueron determinantes para su éxito.
En cuanto al entrenamiento, Juanico describe a Golfa como una galga fácil de adiestrar, siempre disfrutando su tiempo al aire libre. El enfoque en el entrenamiento era variado: paseos a pie, en coche y en quad, asegurando que Golfa se mantuviera activa y feliz. Su alimentación consistía en pienso y caparazones de pollo, un menú que, según Juanico, contribuyó a su salud y rendimiento óptimo.
De los provinciales que ganó, Juanico recuerda con especial intensidad el primero que se disputó en Cádiz, marcado por condiciones climáticas adversas. En cuanto a sus participaciones en el Nacional, evoca momentos agridulces, pero destaca que todos los rivales eran formidablemente difíciles, siendo Sevillana uno de los más temibles.
Las anécdotas sobre Golfa son entrañables. Una de ellas relata el escepticismo inicial de otros galgueros sobre su apariencia, que cambió drásticamente a medida que comenzaron a apreciar su talento en la competición. Juanico también comparte momentos entrañables, como cuando Golfa, ansiosa por correr, lo tiraba del brazo para acercarse al traíllero, lo que demuestra la conexión especial que existía entre ellos.
Para recordar aquellos tiempos, Juanico nos deja con un vídeo de Golfa y Duende en la Final de Andalucía, un testimonio visual de una historia que sigue viva en el corazón de los amantes de los galgos y de un hombre que ha dedicado su vida a la pasión por estos magníficos animales.
Fuente: Federación Andaluza de Galdos.




