EQT, el fondo de inversión sueco, podría estar evaluando la venta de SUSE en una operación que podría valorar a la firma de software open source en hasta 6.000 millones de dólares, equivalentes a unos 5.500 millones de euros. Según información proporcionada por Reuters, el proceso se encuentra en sus etapas iniciales y no hay certeza de que se concrete en una transacción definitiva.
Actualmente, EQT habría contratado a la firma Arma Partners para medir el interés de potenciales compradores, en particular dentro del ámbito del capital privado. Aunque ni EQT ni SUSE han confirmado aún públicamente esta operación, Reuters recalca que las discusiones están en una fase preliminar.
La posible transacción emerge poco más de dos años después de que EQT sacara a SUSE de la bolsa. En agosto de 2023, SUSE había anunciado la oferta pública voluntaria de EQT y su intención de excluir la compañía del mercado bursátil, una operación que valoró la firma en aproximadamente 2.960 millones de dólares, o unos 2.720 millones de euros en aquel momento. Si EQT logra una valoración cercana a los 6.000 millones de dólares, prácticamente habría duplicado el valor de la compañía en un periodo relativamente corto.
SUSE, fundada en 1992, es un actor crucial en el ámbito del software en Europa y es reconocida como una de las pioneras en Linux empresarial. La compañía sigue siendo un jugador importante en la infraestructura open source para organizaciones grandes, ofreciendo servicios para la nube, mainframe y edge computing. Entre sus clientes se destacan entidades de la talla de Walmart, Deutsche Bank o Intel.
El potencial movimiento ocurre en un contexto complicado para el mercado tecnológico. Según Reuters, el temor de los inversores a que nuevas herramientas de Inteligencia Artificial puedan desplazar una parte del software tradicional ha presionado las valoraciones de muchas firmas de software. Este clima ha enfriado el mercado de fusiones y adquisiciones, dificultando la fijación de precios atractivos tanto para compradores como para vendedores.
No obstante, SUSE podría no ser tan vulnerable a dicho riesgo, ya que algunos inversores ven a la compañía como una potencial beneficiaria del auge de la IA. Este posicionamiento está ligado a la demanda creciente de infraestructura de base, más sistemas Linux y herramientas open source para gestionar entornos empresariales complejos.
En términos financieros, SUSE produce alrededor de 800 millones de dólares en ingresos anuales y más de 250 millones de dólares en EBITDA. Esto sitúa su valoración potencial entre los 4.000 y 6.000 millones de dólares, según el interés del mercado y el múltiplo que los inversores estén dispuestos a pagar.
El interés del capital privado en SUSE responde además a su estabilidad en comparación con otros negocios de software más volátiles. La compañía ofrece un perfil predecible, respaldado por contratos empresariales y relaciones a largo plazo, lo que la convierte en un activo atractivo para inversores que buscan ingresos recurrentes y márgenes operativos razonables.
La gran incógnita reside en cómo una nueva venta podría impactar en SUSE y en el ecosistema open source. Bajo la gestión de EQT, SUSE ha intentado mantener su independencia, algo valorado por el ecosistema open source, que suele ver con recelo los cambios de propiedad que afectan a proveedores clave de infraestructura.
Por el momento, todo se reduce a una exploración del mercado, sin ventas acordadas ni compradores identificados. No obstante, lo que queda claro es que SUSE ha vuelto a focalizar la atención en el panorama de grandes operaciones tecnológicas europeas. En un entorno donde el software de infraestructura recobra relevancia por la IA y la nube híbrida, el rol de SUSE podría ser vital en el crecimiento y la transformación del sector.








