La decisión de cambiar de coche rara vez resulta económica, pero mantener un vehículo antiguo puede convertirse en una carga financiera significativa debido a los costos recurrentes de mantenimiento, reparación y consumo de combustible. En España, este debate se intensifica debido a una combinación de factores: el parque automovilístico está en aumento, la edad media de los vehículos es elevada y el mercado de coches de segunda mano, paradójicamente, tiende a nutrirse de vehículos cada vez más viejos.
Según el Fichero Informativo de Vehículos Asegurados (FIVA), el parque de vehículos asegurados en España alcanzó una media de 34.723.151 unidades en el cuarto trimestre de 2025, lo que representa un aumento interanual del 2,2%. Además, la antigüedad media de los turismos se sitúa en 14,5 años, según datos de ANFAC. Este envejecimiento no solo afecta la estética de los vehículos, sino que también aumenta el riesgo de averías, eleva el consumo de combustible y crea una brecha en términos de seguridad y eficiencia en comparación con los estándares actuales.
Existen indicios que ayudan a determinar cuándo mantener el coche comienza a ser insostenible. Uno de los más evidentes es cuando el «coste total anual» de mantener el coche se acerca al costo de adquirir o financiar un vehículo más nuevo. Este coste incluye revisiones, neumáticos, frenos, reparaciones, consumo de combustible, impuestos, seguros y la pérdida de valor por depreciación.
Por otro lado, las averías recurrentes o problemas estructurales también son señales claras: desde fallos eléctricos intermitentes hasta problemas crónicos de transmisión o refrigeración. El tiempo perdido, los vehículos de sustitución y los imprevistos laborales o familiares también incrementan el coste real de un coche en mal estado.
La antigüedad y el kilometraje funcionan como aceleradores del gasto y provocan que la reventa caiga más rápido. En 2025, se registraron casi 2,22 millones de transacciones de vehículos de ocasión en España, en su mayoría de más de 10 y 15 años. Esta demanda responde más a consideraciones de precio de entrada que a la eficiencia en el uso.
Además, la falta de eficiencia y las limitaciones en seguridad de los vehículos de más de 12 o 15 años, así como las restricciones que imponen las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE) en las ciudades, contribuyen a que mantener un coche antiguo sea menos atractivo. El gobierno español ha implementado un marco regulatorio que afecta el acceso y uso de vehículos según su etiqueta ambiental.
Finalmente, es mejor considerar vender antes de enfrentar grandes reparaciones, ya que la depreciación se acelera con la edad y el kilometraje. Para tomar una decisión informada, se recomienda comparar dos escenarios a lo largo de 24–36 meses: mantener el vehículo actual (considerando el coste anual medio real más provisiones para posibles averías) versus cambiar a un vehículo alternativo, ya sea nuevo o seminuevo (considerando el costo anual de cuota o amortización, consumo, mantenimiento y seguro).
Las preguntas frecuentes sobre cuántos kilómetros son demasiados, qué cálculos realizar antes de cambiar a un coche seminuevo y cómo influyen las regulaciones ambientales completan el panorama. Además, mantener una documentación detallada de mantenimiento puede marcar la diferencia al vender un coche usado en el competitivo mercado de vehículos de segunda mano.








