En un contexto de crecientes tensiones, Israel ha pasado de considerar la incorporación de Siria a los Acuerdos de Abraham a contemplar un conflicto armado inminente. Las negociaciones de seguridad lideradas por el gobierno de Benjamín Netanyahu se han estancado, intensificándose tras una incursión militar israelí en la aldea siria de Beit Yinn, que dejó 13 muertos, incluidos dos niños, y seis soldados israelíes heridos. El incidente ha deteriorado aún más las relaciones bilaterales, con Damasco calificándolo de «crimen de guerra». Mientras el ministro Amijai Chikli advierte de un nuevo frente bélico comparable a Gaza en 2008, el primer ministro Netanyahu mantiene silencio, preocupado por una posible escalada con Turquía, un aliado clave de las autoridades sirias. A pesar de las tensiones, Trump marcó un hito histórico al recibir a Ahmed al Sharaa, presidente de Siria, en la Casa Blanca, reforzando la complejidad geopolítica en la región.
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