El precio del petróleo ha experimentado una subida significativa, alcanzando los 103 dólares por barril, impulsado por el aumento de la violencia en el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán. La elección de Mojtaba Jameneí como líder supremo de Irán refuerza la línea dura del país, complicando aún más el panorama. En respuesta a la creciente tensión, el Departamento de Estado de EE. UU. ha ordenado la evacuación de su personal en Arabia Saudí. Con el cierre del estrecho de Ormuz y la reducción de la producción por parte de varios países del golfo Pérsico, la oferta de petróleo se ha visto gravemente afectada, lo que ha llevado al G-7 a considerar liberar reservas estratégicas para estabilizar el mercado. Mientras tanto, los precios del gas también registran incrementos, aunque por debajo de los picos alcanzados durante la crisis energética por la guerra de Ucrania. La situación sigue siendo incierta, con analistas advirtiendo sobre la posibilidad de un conflicto prolongado y sus implicaciones para la economía global.
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