El reciente conflicto entre Estados Unidos e Israel contra Irán ha dejado paralizado el tráfico por el estrecho de Ormuz, afectando el suministro energético global y provocando un aumento significativo en los precios del gas y petróleo. En medio de esta escalada, Irán ha respondido con ataques a infraestructuras energéticas en el Golfo Pérsico y advertido sobre cerrar el estrecho, elemento clave por donde pasa una quinta parte de la producción mundial de petróleo. Los precios del gas han aumentado casi un 50% en dos días, destacando la gravedad de la situación comparada con crisis previas. Analistas indican que, de prolongarse el conflicto, podría desencadenar una crisis energética sin precedentes, elevando el precio del barril de Brent a niveles históricos y afectando las economías globales. Dada la importancia estratégica del estrecho de Ormuz, se considera crucial una rápida desescalada para evitar mayores consecuencias.
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