Las principales organizaciones ecologistas, como Greenpeace, WWF y Amigas de la Tierra, han expresado su descontento con los logros medioambientales de 2025, destacando la decepción por la Cumbre del Clima en Belém y la crítica hacia la «ola de desregulación» en la Unión Europea. A pesar de ello, valoran el aumento de la movilización ciudadana que ha influido en sentencias favorables para la justicia climática. Este año también ha estado marcado por la salida de España de una prolongada sequía gracias a un lluvioso junio, y por controversias como la rebaja en la protección del lobo ibérico. A nivel internacional, aunque la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Océano superó las 60 ratificaciones necesarias para el Tratado de los Océanos, la Cumbre del Clima no logró avances significativos contra los combustibles fósiles. En el contexto de la energía nuclear, las ONG esperan que continúe el cierre programado de centrales y destacan la importancia de no incurrir en costes adicionales para los ciudadanos. La movilización social fue crucial en decisiones como la paralización de macroproyectos y en el impulso de energías renovables, que ahora representan más del 30% de la electricidad mundial, pese a los desafíos regulatorios de la UE.
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