La situación en el país es sumamente inestable, según informan diversas fuentes. Se reportan numerosas muertes y detenciones entre los manifestantes, lo que refleja un clima de tensión y violencia creciente. Las autoridades enfrentan desafíos significativos para controlar el descontento social, mientras organizaciones y observadores internacionales expresan preocupación por el incremento de la represión y el deterioro de los derechos humanos en la región.
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