En una operación de logística y coordinación meticulosa, el crucero MV Hondius comenzó el proceso de evacuación de sus pasajeros y tripulantes en el puerto de Tenerife, tras detectarse un brote de hantavirus a bordo que cobró la vida de tres personas. La operación de desembarco, supervisada por las autoridades españolas y la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha captado la atención internacional mientras se toman medidas para evitar una propagación mayor del virus.
El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, presente en la isla para monitorear la situación, tranquilizó a la población afirmando que el riesgo para el público en general es bajo. «Esto no es otro COVID», recalcó, instando a la calma en medio de la cobertura mediática del incidente.
Hasta el momento, se han confirmado ocho casos relacionados con este brote, seis de los cuales corresponden a infecciones por el hantavirus de los Andes, la única cepa conocida que puede transmitirse de persona a persona. No se registraron nuevas muertes desde el inicio del mes, lo que aporta un cierto alivio a las preocupaciones de salud pública.
Las acciones de desembarco comenzaron el domingo, con las autoridades de salud evaluando a cada pasajero y miembro de la tripulación antes de permitir su descenso del barco. La logística del desembarque ha sido detallada, priorizando a los pasajeros según su nacionalidad y la disponibilidad de vuelos para su retorno. Los residentes de España, Francia, Canadá y Países Bajos fueron los primeros en dejar el buque.
Diana Rojas Alvarez, jefa de operaciones sanitarias de la OMS en el lugar, describió la situación como extremadamente intensa, pero controlada y organizada. Se estimaba que unos 46 pasajeros y tripulantes abandonarían el barco el domingo, y se prevé que estas operaciones continúen hasta el lunes. Mientras tanto, alrededor de 30 tripulantes seguirán a bordo hasta que el barco regrese a los Países Bajos, acompañados de un equipo médico especializado.
La repatriación se está manejando con máxima cautela, evitando el uso de vuelos comerciales. En su lugar, se están organizando vuelos chárter bajo estrictos controles sanitarios. Según Maria van Kerkhove, directora de Gestión de Epidemias y Pandemias de la OMS, tanto los pasajeros como la tripulación estarán bajo observación sanitaria constante, que podría extenderse hasta seis semanas debido al periodo de incubación del virus.
Se ha recomendado un monitoreo diario para la detección de síntomas y la cuarentena preventiva de los pasajeros durante 42 días, ya sea en sus domicilios o en instalaciones adecuadas. Además, se aconseja el uso de mascarillas como precaución adicional al interactuar con otras personas tras el desembarco.
El hantavirus, cuya transmisión generalmente se produce por el contacto con roedores infectados, es una enfermedad rara pero grave que puede provocar severas complicaciones respiratorias. La cepa de los Andes, vinculada a este episodio, es motivo de especial atención por su capacidad de transmisión entre humanos, aunque, reiteradamente, las autoridades aseguran que el riesgo de contagio sigue siendo bajo.








