En el último lustro, el mercado inmobiliario español ha sido testigo de un incremento alarmante en los precios de venta de viviendas, encendiendo las alarmas tanto de expertos como de potenciales compradores. Según cifras recientes de pisos.com, el valor medio de una vivienda de 90 metros cuadrados pasó de 164.453 euros en 2020 a 218.393 euros en 2025, lo que supone un aumento del 32,80%. Detrás de este significativo encarecimiento se esconde una compleja combinación de factores: la escasez de ofertas, la insuficiencia de nuevas construcciones, el estancamiento salarial y una creciente demanda tanto de viviendas como de inversiones inmobiliarias.
Las comunidades autónomas más afectadas por este fenómeno son Baleares, Madrid y la Comunidad Valenciana. En Baleares, los precios se han disparado un 62,52%, elevándose de 283.825 euros a 461.269 euros. En la capital, el pulso inmobiliario no cede, con un incremento del 53,45%, mientras que la Comunidad Valenciana registra un aumento del 51,76%. Estas cifras se explican, en parte, por la fuerte atracción turística y el crecimiento económico, acompañados por una oferta limitada de terrenos.
Mientras tanto, otras regiones han mostrado incrementos más moderados. Extremadura y Castilla y León son ejemplos de comunidades con subidas de solo 5,12% y 5,84% respectivamente. A nivel provincial, Santa Cruz de Tenerife lidera el encarecimiento con un incremento del 62,88%, superada ligeramente por Baleares, Málaga y Alicante, mientras que Palencia y Zamora ven un fenómeno inverso con descensos en los precios.
Ferran Font, portavoz y director de Estudios de pisos.com, resalta que estas disparidades en el mercado evidencian una clara brecha territorial. Las zonas costeras y las grandes urbes, con su intensa demanda, presentan incrementos acelerados, en contraste con áreas golpeadas por la despoblación.
En cuanto a las capitales de provincia, Palma de Mallorca registra el mayor aumento de precios, alcanzando un impresionante 70,27%, con Málaga y Alicante siguiéndole de cerca. En el otro extremo, Huesca y Palencia han visto reducciones en el costo de las viviendas, reflejando realidades divergentes en el contexto inmobiliario español.
El pronunciado aumento de los precios de la vivienda, muy por encima de la inflación del período, subraya la crisis de accesibilidad que desafía al mercado en España. Este contexto plantea serias interrogantes sobre la sostenibilidad del modelo actual y enfatiza la urgente necesidad de abordar las disparidades regionales para garantizar un acceso equitativo a la vivienda en todo el país.








