La cuarta economía de la zona euro muestra un notable entusiasmo del gobierno por invertir en la creación de nuevas infraestructuras, mientras que exhibe una notable reticencia a destinar recursos para el mantenimiento de las ya existentes. Esta tendencia podría atribuirse a la facilidad para obtener financiamiento o al impulso electoralista, aunque algunos sugieren que podría haber razones menos transparentes detrás de estas decisiones. La disparidad en el enfoque de inversión podría tener implicaciones significativas para la sostenibilidad a largo plazo de las infraestructuras en el país.
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