La frontera de Beni Enzar en Melilla, principal paso entre España y Marruecos en la región, permanece cerrada tras un intento de entrada masiva a la ciudad, acompañado de disparos de origen indeterminado. Mientras tanto, Ceuta enfrenta una de sus peores crisis migratorias, con miles de personas, especialmente jóvenes marroquíes, intentando ingresar, muchos de ellos a nado. La presión sobre las fuerzas de seguridad y los recursos de emergencia es extrema, con rescates constantes y centros de acogida desbordados. La situación ha llevado al presidente de Ceuta a calificarla como «emergencia nacional», solicitando el despliegue del Ejército y el cierre de la frontera. El Gobierno central ha respondido movilizando militares y está en marcha la visita del presidente Pedro Sánchez. La crisis ha generado preocupación internacional, con potencial impacto en acuerdos como el tratado de Schengen.
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