La crisis migratoria en Ceuta se ha intensificado tras la llegada masiva de inmigrantes provenientes de Marruecos, poniendo en jaque la capacidad de acogida de la ciudad. El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, calificó la situación como un «ataque a la integridad de España» pero eximió a Marruecos, resaltando su cooperación en las labores de repatriación. Sin embargo, fuerzas de seguridad españolas critican la pasividad de las autoridades marroquíes. En respuesta a la creciente tensión, el tránsito en la frontera de Melilla ha sido ralentizado, mientras que la Unión Europea planifica una reunión extraordinaria de sus ministros del Interior para abordar la situación. Además, Estados Unidos ha elevado a nivel 3 la advertencia de viaje para Ceuta debido a los disturbios actuales.
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