Desde la llegada de Jordi Ribera al banquillo de la selección española de balonmano, el equipo ha mantenido una destacada trayectoria, consolidándose en la élite mundial con múltiples medallas en competiciones internacionales. Sin embargo, una de las derrotas más recordadas fue el empate ante Austria hace dos años, que los dejó fuera del Europeo. En un reciente encuentro en Dinamarca, España enfrentó nuevamente a Austria con un claro propósito de reivindicación. Los españoles, con una defensa sólida y un ataque eficaz liderado por Garciandia, dominaron el partido, desplegando un juego ágil y estratégico que les permitió mantener siempre la ventaja. A pesar de la resistencia austriaca, destacada por las actuaciones de Hutecek y Möstl, España controló los tiempos del juego y logró una victoria contundente, asegurando su pase a la siguiente ronda del torneo, con la esperanza de que Alemania derrote a Serbia en el siguiente enfrentamiento.
Leer noticia completa en El Pais.



