Los hogares españoles dedican un 2,5% de su consumo energético anual a la refrigeración, cifra notablemente superior al promedio de la Unión Europea del 0,84%, según Eurostat. Este aumento en el uso de aire acondicionado, presente en más de un tercio de las viviendas, se agrava debido a un parque residencial desactualizado, construido mayoritariamente antes de las normativas modernas de aislamiento. Además, la climatización intensiva incrementa el consumo energético y contribuye al efecto isla de calor en las ciudades. Expertos advierten que estas prácticas pueden aumentar la factura eléctrica en 50-60 euros mensuales, exacerbadas por el encarecimiento del costo de la electricidad durante la madrugada en las olas de calor. En respuesta, se promueve la mejora del aislamiento térmico y la integración de vegetación urbana para mitigar el calor, junto con estrategias sencillas como el uso de persianas o ventilación nocturna, para reducir el uso intensivo del aire acondicionado y avanzar hacia ciudades más sostenibles.
Leer noticia completa en OK Diario.




