Especialista analiza la posibilidad de que un incidente similar ocurra nuevamente

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El 24 de marzo de 2015, el mundo se estremeció cuando un vuelo de Germanwings se estrelló en los Alpes, causando la muerte de 150 personas. El suceso reveló un acto deliberado de Andreas Lubitz, el copiloto, quien se encerró en la cabina y dirigió el avión hacia su trágico destino, planteando interrogantes sobre la seguridad en la aviación. En el 11.º aniversario del desastre, el experto Julian Bray destacó que la industria ha mejorado las medidas de seguridad, como exámenes médicos más rigurosos y normas que requieren dos personas en la cabina en todo momento. Sin embargo, Bray advierte que la eliminación total del riesgo es improbable, aunque los incidentes como este son raros. Subraya la importancia de no bajar la guardia y de seguir avanzando en la evaluación de la salud mental, mientras la tecnología sigue mejorando y se fomenta la comunicación abierta entre la tripulación sobre cualquier preocupación.

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