En Turquía, las calles se han convertido en escenarios de protesta tras la detención del alcalde de Estambul, Ekrem Imamoglu, un fuerte rival del presidente Erdogan. Este hecho, junto con la anulación de su título universitario, ha intensificado las movilizaciones, que comenzaron en universidades y se han extendido por el país, enfrentando una respuesta policial severa. Las manifestaciones recuerdan a las de Gezi en 2013, reflejando un creciente descontento con el autoritarismo del gobierno. La represión a Imamoglu, acusado de varios delitos, incluidos vínculos con el terrorismo, es vista como un intento del gobierno de neutralizar a la oposición. En el contexto de una economía debilitada, Erdogan busca consolidar su poder a través de reformas constitucionales mientras enfrenta una oposición fortalecida que vislumbra un cambio político en el horizonte.
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