A finales de 2025, el panorama del comercio internacional experimentó un cambio significativo al reconfigurarse las dinámicas de importación de Estados Unidos. Históricamente, China ha sido el principal proveedor de una amplia gama de productos industriales para el país norteamericano, mientras que Taiwán ha jugado un papel importante pero secundario, especialmente en el suministro de semiconductores. Sin embargo, los últimos datos del Departamento de Comercio de EE. UU., correspondientes a diciembre de 2025, revelaron que las importaciones estadounidenses provenientes de Taiwán superaron a las de China, marcando un hito que no se veía desde principios de los años noventa.
China, que ha dominado durante años el mercado de exportaciones hacia Estados Unidos, vio sus ventas reducirse en un 44% interanual, cayendo a 21.100 millones de dólares. En contraste, Taiwán más que duplicó sus exportaciones a 24.700 millones de dólares. Este fenómeno se debe a múltiples factores, entre los que destacan los efectos de los aranceles impuestos por la administración Trump y el acelerado crecimiento de la demanda de infraestructura para Inteligencia Artificial (IA).
La “fiebre del oro” de la IA ha disparado las necesidades de servidores y sistemas avanzados que empresas taiwanesas, como Foxconn, Quanta y Wistron, están bien posicionadas para suministrar. Estos fabricantes producen una considerable cantidad de servidores de IA, integrando múltiples aceleradores con precios exorbitantes, como los B200/B300 de NVIDIA, cuyo coste ronda los 50.000 dólares por componente. Además, Taiwán ha incrementado sus exportaciones de sistemas completos que incluyen racks con hasta 72 GPUs, lo que está transformando su perfil comercial hacia un enfoque en tecnología de punta.
El aumento de las exportaciones taiwanesas no solo se refleja en el sector de semiconductores, sino también en el “código 84”, que abarca desde PCs hasta servidores de IA. Las cifras indican que las ventas en esta categoría a Estados Unidos alcanzaron 145.780 millones de dólares en 2025, un notable incremento del 127% respecto al año anterior. Este cambio se evidencia también a nivel global, donde las exportaciones de Taiwán en “código 84” crecieron un 93,5%.
Sin embargo, este movimiento no elimina el profundo déficit comercial de EE. UU., que en 2025 alcanzó un récord de 1,24 billones de dólares, impulsado por las importaciones de tecnología para IA. Aunque el déficit con China disminuyó, el déficit con Taiwán se duplicó aproximándose a 147.000 millones de dólares, sugiriendo un mero desplazamiento en el flujo comercial.
A medida que compañías como Foxconn expanden su capacidad de producción en Estados Unidos y México, cabe preguntarse si esta tendencia se mantendrá o cambiará si la demanda global de sistemas de IA encuentra nuevos mercados en Europa, Oriente Medio o Asia. Mientras tanto, es innegable que la industria de IA ha emergido como una fuerza motriz en el comercio internacional, capaz de transformar antiguas dinámicas económicas.








