En el complejo escenario geopolítico que enfrenta a Irán con Estados Unidos e Israel, Teherán encuentra apoyo no oficial de Rusia y China en su resistencia militar. Aunque esta cooperación no constituye una alianza formal, se concreta en la provisión de armas y tecnología avanzada, desde drones y misiles hasta importantes aportes en inteligencia y tecnología militar, como sistemas de navegación y guerra electrónica. Sin embargo, tanto Moscú como Pekín actúan cautelosamente, limitando la transferencia de tecnologías más avanzadas para no desatar conflictos con otros actores regionales, como Israel y los Estados del Golfo. A pesar de las contribuciones estratégicas, la paradoja radica en que ni Rusia ni China están dispuestos a comprometerse militarmente para defender Irán, revelando así las limitaciones de su apoyo en un equilibrio que favorece sus propios intereses políticos y económicos. La supervivencia del régimen iraní sigue, por tanto, dependiendo en gran medida de sus capacidades militares internas.
Leer noticia completa de Internacional en El Independiente.



