En un clima de renovada tensión bélica, el emblema «No a la guerra», diseñado por Pilar Ordóñez durante la invasión de Irak en 2003, resurge como símbolo de oposición en España. Recuperado por el PSOE en medio del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, el icono destaca nuevamente en actos políticos y redes sociales. Aunque Ordóñez creó el logo con letras rojas ensangrentadas para protestar contra la intervención en Irak, su uso ha trascendido su intención original, convirtiéndose en un emblema universal contra la guerra. A pesar del éxito, Ordóñez lamenta que, décadas después, el mundo continúe en un estado de conflicto perpetuo, y aboga por una visión feminista que reconfigure la política global para prevenir más guerras.
Leer noticia completa de Internacional en El Independiente.




