Europa está trazando un nuevo camino hacia el futuro tecnológico al transformar la Inteligencia Artificial (IA) en una infraestructura clave. En este marco de innovación, Barcelona se sitúa en el epicentro gracias al reciente acuerdo firmado por el European High Performance Computing Joint Undertaking (EuroHPC JU) para expandir las capacidades de IA del superordenador MareNostrum 5, operado por el Barcelona Supercomputing Center (BSC). Esta inciativa, parte del programa BSC AI Factory, tiene como objetivo principal beneficiar a pymes y startups europeas, facilitando el acceso a recursos avanzados de supercomputación y formación en múltiples sectores como salud, clima, finanzas, energía y administración pública.
El contrato, cuyo valor asciende a 129 millones de euros, cubre la adquisición, entrega, instalación y mantenimiento del sistema, siendo financiado a partes iguales por EuroHPC JU y un consorcio internacional compuesto por España, Portugal y Türkiye. En la adjudicación del proyecto, liderado por FSAS Technologies y Telefónica, se busca posicionar a MareNostrum 5 como una plataforma pionera en IA.
La transformación del superordenador implica la incorporación de tecnologías de vanguardia, tales como GPUs de nueva generación, hardware acelerado para deep learning y procesadores de lenguaje, aumentando así su capacidad de almacenamiento y eficiencia energética. El proyecto también contará con estructuras diseñadas para optimizar las tareas de entrenamiento de modelos lingüísticos y procesos de inferencia, todo ello respaldado por un sistema de ficheros de alto rendimiento.
Se prevé que la instalación comience a inicios de 2026, con el despliegue del sistema en las instalaciones del BSC, apoyado por tecnologías de compañías como Supermicro, IBM, VAST y NVIDIA. La motivación detrás de este esfuerzo no es solo aumentar la potencia tecnológica, sino hacer que los recursos de supercomputación sean accesibles y asequibles para empresas e instituciones europeas de todos tamaños, asegurando así que la innovación y competitividad en el ámbito de la IA no esté limitada por barreras económicas o tecnológicas.
Este avance estratégico en la infraestructura de IA no solo refuerza la capacidad de innovación de Europa, sino que también democratiza el acceso a la tecnología, garantizando que tanto las startups como las instituciones de investigación puedan aprovechar las avanzadas oportunidades que ofrecen los recursos de supercomputación, manteniendo a Europa en la vanguardia de la competitividad tecnológica global.






