Europa enfrenta una creciente tensión con Estados Unidos bajo la administración de Donald Trump, intensificada por sanciones y declaraciones que desafían la relación estratégica tradicional, especialmente en el ámbito de la seguridad. Trump ha manifestado hostilidad hacia la Unión Europea, tildándola de entidad que erosiona libertades y promoviendo el apoyo a fuerzas nacionalistas en el continente. Las sanciones a dirigentes y organizaciones europeas que combaten el discurso de odio reflejan un esfuerzo por presionar a Bruselas para flexibilizar regulaciones favorables a empresas estadounidenses. Sin embargo, persiste un consenso político-militar en EE. UU. sobre la importancia estratégica de mantener lazos fuertes con Europa, demostrado por la aprobación de un presupuesto que limita reducciones de tropas estadounidenses en el continente. La combinación de esta hostilidad, junto con las continuas agresiones de Rusia, aumenta la percepción de riesgo en Europa, motivando a las naciones europeas a revaluar su dependencia de EE. UU. en defensa y considerar estrategias para una mayor autonomía militar.
Leer noticia completa en El Pais.



