Europa ha dado un paso significativo y tangible en su búsqueda de soberanía tecnológica con la puesta en marcha de Euro-Q-Exa, el primer ordenador cuántico del programa EuroHPC Joint Undertaking. Este innovador sistema se encuentra operando en el prestigioso Leibniz Supercomputing Centre (LRZ) en Garching, cerca de Múnich, Alemania. A diferencia de un centro de exhibición, esta instalación está diseñada para integrarse profundamente en el ecosistema de supercomputación europea, con el fin de desarrollar y mantener un control local, capacitar personal especializado y fortalecer la infraestructura tecnológica dentro del continente.
El sistema Euro-Q-Exa, construido sobre la plataforma Radiance de IQM Quantum Computers, se inicia con 54 qubits superconductores, una cifra que se espera incrementar a 150 qubits antes de que concluya 2026. Este aumento en la capacidad permitirá explorar casos híbridos cuántico-clásicos que prometen ser el primer gran avance en el uso práctico de la computación cuántica.
Una de las características distintivas de Euro-Q-Exa es su modelo de despliegue, que contrasta con el acceso remoto tradicional a través de la nube. Aquí, la infraestructura se encuentra instalada, alojada y operada directamente en el LRZ, lo que fomenta la formación y retención de conocimiento especializado en un ambiente científico real. Jan Goetz, CEO de IQM, enfatiza que los países propietarios de una infraestructura cuántica abierta serán los líderes en el desarrollo de esta tecnología.
Euro-Q-Exa está interconectado con el supercomputador SuperMUC-NG del entorno HPC del LRZ, permitiendo la ejecución de flujos híbridos cuántico-clásicos. Este enfoque respaldará investigaciones complejas en áreas como el modelado climático, la farmacología computacional y el estudio de enfermedades neurodegenerativas. Se trata de una integración que no busca reemplazar la supercomputación clásica, sino más bien otorgar un entorno donde la cuántica pueda evolucionar robustamente.
Desde un punto de vista financiero y político, el proyecto cuenta con un presupuesto total de 25 millones de euros, financiado por la Comisión Europea, EuroHPC y autoridades locales alemanas y bávaras. La iniciativa no solo refuerza las capacidades tecnológicas de Europa, sino que también envía un mensaje sobre la importancia de desarrollar infraestructura tecnológica interna.
Euro-Q-Exa es parte de un plan más amplio de EuroHPC que contempla la integración de seis ordenadores cuánticos en diversos centros de supercomputación en Europa, incluyendo instalaciones en Chequia, Francia, Italia, Polonia y España. Este esfuerzo busca crear una base común de infraestructura y conocimiento, asegurando la independencia tecnológica del continente.
Con la llegada de Euro-Q-Exa al LRZ, se inician una serie de retos y aprendizaje acelerado que esperan culminar en 2026. El principal objetivo es integrar herramientas, estandarizar flujos de trabajo y validar qué partes del trabajo científico se benefician del enfoque híbrido, mientras se construye una capacidad operativa, científica e industrial sostenible en Europa.








