Evaluación del Excedente Alimentario: Motor Estratégico para las Comunidades Sostenibles en 2026

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La medición del excedente alimentario se consolida como requisito clave para las colectividades en 2026

La implementación de la Ley 1/2025 ha marcado un hito trascendental en la gestión de excedentes alimentarios dentro de hospitales, colegios y otros comedores colectivos. Esta normativa no solo convierte en obligatorio el manejo adecuado de los alimentos no consumidos, sino que también plantea un desafío operacional significativo: la medición precisa del excedente alimentario.

Durante años, la producción de comidas en estos entornos se ha basado en estimaciones que frecuentemente fallan al alinearse con la demanda real. La variabilidad en el número de comensales, las alteraciones en las dietas y las ausencias inesperadas han generado consistentemente un exceso de alimentos, un exceso que, más allá de la planificación defectuosa, está intrínsecamente ligado a la naturaleza de estos sistemas de catering masivo.

Sin embargo, la realidad del día a día en estas instituciones se enfrenta ahora a la rigidez de la nueva legislación. Muchas colectividades aún operan sin medir con precisión su excedente, lo que obstaculiza la identificación de patrones de desperdicio, limita las mejoras operativas y dificulta el cumplimiento de los requerimientos legales vigentes. La adopción de sistemas de medición es, por ende, no solo una necesidad normativa, sino un recurso esencial para la toma de decisiones informadas y sostenibles.

Un ejemplo ilustrativo proviene de un reciente estudio de caso en un hospital público, donde la implementación de un mecanismo de medición permitió recuperar unos 3.000 kilos de comida, redistribuir unas 14.000 raciones y, en consecuencia, generar un impacto económico favorable superior a los 16.000 euros. Este fenómeno ha demostrado que los datos duros derivan en acciones tangibles que benefician tanto a las instituciones como al medio ambiente.

La medición sistemática no solo asegura el cumplimiento normativo, sino que posiciona a las organizaciones para identificar prácticas óptimas de donación y optimización de procesos internos. Además, proporciona un soporte robusto para auditorías y reportes de sostenibilidad, aspectos cada vez más valorados en la actualidad por su transparencia y relevancia social.

El verdadero desafío es evitar cambios abruptos en las operaciones cotidianas y enfocarse, en cambio, en comprender con exactitud la magnitud del excedente. Sobre esta base sólida, las organizaciones pueden planificar sus próximos pasos. Hoy en día, diversas soluciones tecnológicas facilitan este proceso, integrándolo sin esfuerzo en las rutinas operativas existentes de los comedores y asegurando el cumplimiento con la normativa desde el inicio.

Aquellas colectividades interesadas en formalizar su medición de excedente alimentario y establecer un plan preventivo pueden encontrar apoyo y recursos a través de plataformas especializadas, abriendo un camino hacia una gestión más eficiente y responsable de los recursos alimentarios.

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