El Rif, una región histórica en el norte de Marruecos, ha mantenido una relación tensa con el poder central debido a su aislamiento socioeconómico y su legado de resistencia al dominio externo. Este área, de mayoría bereber, se destaca por su producción de cannabis y su alto desempleo, lo que exacerba el descontento social. El movimiento Hirak, surgido en 2016 tras la muerte de Mohcine Fikri, es la manifestación más reciente de la frustración local, cuyos líderes aún enfrentan represión. En respuesta, el rey Mohamed VI ha establecido varias residencias en el Rif, buscando reforzar su presencia y autoridad en esta región desafiante, mientras promueve proyectos de desarrollo como Alhucemas, Faro del Mediterráneo, para integrar y modernizar el área.
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