Mario Pérez, un joven de 23 años, ha emprendido la valiente misión de abrir el Bar Haro en Valdemoro-Sierra, un pequeño pueblo en la llamada «España vaciada» con solo 100 habitantes. Tras mudarse de Valencia, donde adquirió experiencia como camarero, su objetivo es disfrutar de una vida más económica y sostenible en el pueblo. Pérez destaca que los costos de vida y alquiler son significativamente más bajos en comparación con Valencia. Desde su llegada, el bar se ha convertido en el corazón del pueblo, reuniendo a la comunidad y reviviendo el sentimiento de apoyo mutuo. Aunque Valdemoro-Sierra enfrenta el desafío de la falta de jóvenes, la experiencia de Pérez sugiere que existe trabajo para quienes decidan asentarse en la zona.
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