En un contexto global donde persisten múltiples conflictos, el Teniente General retirado Eduardo Zamarripa ha abordado las consecuencias de un hipotético impacto nuclear en Madrid, recalcando que aunque improbable, tal evento sería devastador. Con capacidades para destruir ciudades enteras, incluso las ojivas más pequeñas representan una amenaza latente, controlada principalmente por el poder disuasorio de las armas nucleares. Zamarripa destaca que las actuales potencias nucleares, lideradas por Rusia y EE.UU., mantienen un frágil equilibrio basado en el miedo a la destrucción mutua. Mientras que España, sin un escudo antimisiles directo, depende de la protección colectiva de la OTAN. Además, rememora el fallido intento de España de desarrollar armas nucleares en la década de los 60, conocido como el Proyecto Islero. A pesar de la constante amenaza, Zamarripa concluye que un ataque nuclear sigue siendo improbable, subrayando la importancia de la diplomacia y el control político para evitar una tragedia de tal magnitud.
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