El azúcar, habitualmente asociado con problemas de salud, ha sido revalorizado en una investigación reciente por su posible vínculo con la consolidación de la memoria. Un grupo de científicos franceses ha demostrado que la glucosa no solo funciona como una fuente rápida de energía, sino que también juega un papel crucial en decidir qué recuerdos se consolidan. Según el estudio, publicado en la revista Nature, cuando se consume azúcar después de una experiencia relevante, el cerebro responde reforzando ciertas conexiones neuronales, aparentemente utilizando la energía como una señal para almacenar información importante. Además, se ha identificado que un «estado de hambre interno» influye en este proceso, conectando la alimentación y el aprendizaje de una manera más relevante de lo que se pensaba. Sin embargo, los investigadores aclaran que este hallazgo no es una aprobación para aumentar el consumo de azúcar, sino más bien una pieza adicional en la complejidad de cómo el cerebro utiliza la energía alimenticia.
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